Soy Andrés, el niño de la fotografía, así me encontró Papa Jaime cuando yo vivía en la calle. A partir de mi testimonio y experiencias el escribió este poema que narra el sentir de la mayoría de niños que hemos tenido que sufrir el abandono y la pobreza.

"Apenas tengo 11 años y me dicen que estoy comenzando a vivir. Lo dicen de mi porque no conocen mi historia que está hecha a base de retazos, de matrimonio y de dolor, que estoy luchando desde antes de nacer y mi alma se resistía a venir a esta vida porque yo no fui el fruto del amor sino el resultado de la irresponsabilidad, el abuso y la violencia.

Ya en el vientre de mi madre sentía los golpes de la injusticia, la pobreza y el hambre, me alimentaba con su sangre que sabía a trabajo y desesperación, y más de un golpe tuve que soportar por el abuso ejercido sobre ella, desde entonces sentía el rechazo y la marginación.

A mi mamá la querían, pero la querían sin hijos y yo estaba con ella, y nací como pude... compartiendo miseria, frió y desnudez, mi hogar era una caja de cartón, mi música los pitos de los buses, mi aire el humo contaminado de la calle, mis canciones y el afecto eran los insultos y el desprecio. Mi dieta era balanceada, dependía de la basura y los sobrados que a mi lado tiraban, y mi cobija era el periódico que hablaba de paz, justicia y planes para erradicar la pobreza absoluta.

Fui creciendo, conocí la calle y comprendí que para comer tenía que robar, y para robar me tenía que drogar, y así aprendí lo que nunca hubiera deseado aprender. Quise ir a la escuela para entender por qué hogar y hambre se escribían con "H", y papá y mamá eran palabras "agudas" cuando su ausencia era tan grave.

Cuanto hubiera dado por una sonrisa y unas dulces palabras, porque el frío y la falta de cariño las sentía más en mi alma que en mi cuerpo! Por eso les digo que no se escandalicen conmigo, ni me condenen, pues soy el resultado de lo que me dieron, y mucho más... de lo que me quitaron!..."

El deseo de superación de Andrés, su carisma y voluntad sumados a 6 años de proceso en la Fundación, hicieron de el un ejemplo de vida. Hoy 15 años después es un hombre trabajador, emprendedor y responsable, no solo de si mismo sino de su propia familia. Se casó y su amor le dio el regalo mas grande que la vida le hubiese podido dar: una hija preciosa que crece rodeada del infinito amor de sus padres y de sus queridos abuelos padres adoptivos de Andrés.